Quizá me pierda en la vanidad de mis deseos, que escondidos aguardan agazapados el momento donde abordarme.
Quizás me agarre el frío, cuando vaya a levantarme.
Sería tan fácil mirar para otro lado. Abandonar el camino por culpa de la desesperanza. De un tiempo que pasa inexorable ante unos ojos que no ven nada, y que cuanto más se empeña en ver, este tiempo que parece corto, se agranda y se agranda.
El camino fácil, es para la gente complicada. Las veredas de lo imposible solo se concibieron para la gente sencilla.

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