Y yo que quería llegar al otro lado



Hay días que es mejor no levantarse.

El batallón de recuerdos en día que no acompaña, parece ser suficiente enemigo. Al mediodía resistes estoicamente y lentamente tus aliados desertan en busca de un lider más fuerte. Cuesta levantarse. Mientras, el frío se sienta sobre tus hombros encojiendolos y encorbandote. Te empiezas a preguntar si este es el camino adecuado. Buscas la salida más digna y el consuelo de que al menos mantienes la cabeza alta, aunque tus pies sigan llenos de barro. Grises días de otoño, antesala del invierno.

Aún muerto mi caballo y rota mi espada, sigo creyendo que el reino es mio, cuando brilla el sol.






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