Verde, blanca y verde.




De aquellas voces que me hacen despertar,
de darme cuenta de lo que soy,
de mi gente cuando nadie está a mi lado,
hoy trajeron el dulce aroma de mi tierra.

De mil maneras de hablar,
como nosotros lo hacemos,
de las palabras de nuestros compañeros, madres y abuelos,
de esa cosita que solo nosotros entendemos,
hoy me siento una gran parte de todos ellos.

Con dulzón de la habana,
con máscaras venecianas,
con filósofos y poetas de tierras lejanas,
con el sudor de los más pobres y la tiranía de los más ricos,
con soles que nunca se esconden y lunas de nácar y plata,
con mi mar y con mi tierra,
nacemos cada mañana.




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