Me quedo extasiado pensando en las estrellas, en la inmesidad de las distancias intergalácticas, en las supernovas de titánicas dimensiones y la ínfima porción que estas ocupán dentro de las galaxias. Zambullido en la inmesidad del universo, me acostumbro a su espacio y su tiempo para poder entender con claridad sus distancias y su velocidad.
Al volver de nuevo abajo, me doi cuenta de que vemos el universo a una velocidad tan lenta que es como si estuviera detenido, a una escala tan pequeña que nuestros ojos son incapaces de procesarlo. Es por eso que cuando intentamos medirlo usamos las palabras millones y miles de millones, incluso billones y trillones. El problema está en que nuestras medidas, tanto de tiempo como de espacio, son prácticamente despreciables.
Cuando tu mente ha estado allá arriba, es difícil volver a mirarlo todo con la misma perspectiva. Será por eso que me olvido de todos mis problemas. Se hacen tan pequeños que ni siquiera se puede decir que existan.

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