Murió mi juventud por un momento, murió contigo. Y desde el apartado rincón de la memoria donde te conocí, hoy te miro, te recuerdo y vuelvo a contarte aquello que tragicamente con tu muerte se tornó cierto. El futuro no existe y inútiles son los planes que fabriquemos.
Ha diferencia de muchos, no siento que me guardase nada, no sueño que me quedase algo, no pienso nada más que, no quiero pensar.
Siento más estupor que pena, más desazón que tristeza y me consuelo con la infinitésima parte de los recuerdos que en mi pasado hallo y en los que tu te encuentras. Ahí es donde siempre nos volveremos a ver, despreocupados ante un futuro que nunca existirá.

No hay comentarios:
Publicar un comentario